De Monaguillo a Hacker Millonario

Las autoridades estadounidenses han anunciado este lunes lo que constituye el mayor caso de robo informático de datos llevado a juicio en ese país. Más de 130 millones de números de tarjetas de crédito y débito fueron robados por un ‘cracker’ de Miami y dos compinches rusos.
Albert ‘segvec’ Gonzales, un informático de 28 años de Miami, y sus colaboradores han sido acusados de irrumpir en las bases de datos de cinco compañías. Los números fueron robados de Heartland Payment Systems (un sistema de procesamiento de pagos con tarjeta) y las cadenas de comercios 7-Eleven Inc y Hannaford Brothers Co. Las otras dos víctimas no han sido identificadas. Heartland dio a conocer el robo a finales de enero.
Mediante la tecnica conocida como SQL injection Albert y sus amigos lograron sustraer informacion confidencial que posteriormente se volvio dinero en efectivo..
La historia ‘oculta’ de este muchacho cubano-americano de clase media ha sorprendido no sólo a todos los que lo conocieron sino también a sus padres, quienes “desconocían por completo lo que su hijo estaba haciendo. Nadie lo sabía”, asegura Palomino.
“Siempre fue un chico tranquilo y callado, de buen corazón. Casi no tiene amigos. Su mejor amigo era el ordenador, con el que pasaba horas y horas desde los ocho años”, recuerda el abogado. La vida de González tiene todos los elementos con que más de un cineasta intentará rodar un thriller.
“Tiene una gran adicción a los ordenadores. Es como la droga, algo que no lo saciaba. Quería cada vez más y más. Creo que si se hubiera tratado esta enfermedad antes, hoy no estaría preso”, mantiene el abogado.
El joven era monaguillo de la iglesia Príncipe de Paz, a la que asistía con su familia y donde conoció hace 20 años al abogado Palomino, quien actualmente es diácono de la capilla y ha sido su abogado desde sus primeros casos de robos a sistemas de locales comerciales.
Sus conocidos cuentan que desde temprana edad resolvía problemas de virus en los ordenadores con mucha facilidad, y su primer altercado fue a los 17 años, cuando ingresó en el sistema informático del gobierno de la India, desde una computadora de la biblioteca de su escuela, el South Miami Senior School.
“Lo hizo sólo para burlar al gobierno de India, y dejar chistes. No se le presentaron cargos, pero las autoridades le quitaron el PC durante 6 meses”, recuerda Palomino. En 2001, González se mudó a Nueva York y luego a Nueva Jersey donde comenzó sus operaciones con al menos 11 hackers de países como Ucrania, China, Belarus, Estonia, y dos de Miami.
En 2003 fue arrestado por primera vez por un caso de robo de números de tarjetas, pero las autoridades decidieron ofrecerle a González que participara en el Servicio Secreto del gobierno, viendo que tenía “cualidades extraordinarias”. Desde el organismo informaron que el joven prestaría ayuda en la identificación de fraudes a tarjetas de crédito, pero el astuto Albert aprovechó para afilar sus contactos y conocimientos para seguir delinquiendo.
Según funcionarios federales, González fue descubierto por sus conexiones a través de la red con los mismos hackers y crackers que estaba investigando para el Servicio Secreto. Lo hacía a través de pseudónimos, tales como ‘soupnazi’, ‘segsec’ y otros, que utilizaba en el chat ‘ICQ’. Además se descubrió un programa que había creado para ingresar en “agujeros negros inalámbricos” de los sistemas informáticos de tiendas minoristas y robar millones de números de las tarjetas de crédito y débito, que luego eran vendidos en otros países.
Los abogados del Gobierno también dicen que González utilizaba su posición como informante del Servicio Secreto para advertir a los demás conspiradores acerca de las investigaciones en curso.
Se acabó la fiesta
El 7 de Mayo de 2008 lo arrestaron cuando se encontraba con su novia en una habitación lujosa del National Hotel en Miami Beach, donde llevaba 22.000 dólares (unos 15.400 euros) en efectivo, dos ordenadores, y un arma Glock 9 milímetros, cargada. Desde entonces se encuentra en la cárcel, ahora en la prisión de Brooklyn, y aún sigue siendo investigado.
“Está muy arrepentido y preocupado por todo esto. Creo que no lo ha dimensionado como un robo a personas, sino como un juego. Sería incapaz de atacar a una persona”, afirma su abogado defensor.
“Este es el mayor caso de la piratería y robo de tarjetas de crédito y débito en los Estados Unidos”, ha asegurado Craig Magaw, agente especial a cargo de los Servicios Secretos de la división de investigación criminal. “Este caso muestra que en informática no hay límites”.











